Otra cosa importante es que nunca se bañan en salsa, solo se pone la salsa echada en el centro de las patatas, estas deben estar cortadas en tacos grandes (del tamaño de la boca), confitadas primero en aceite a fuego moderado para que se hagan por dentro para después poder freírlas con aceite muy caliente y así quedarán doradas por fuera y algo crujientes, siempre se sirven estas patatas muy calientes.
Es una salsa que se hace rápido pues se corta la cebolla y los dientes de ajo y luego o se pasa por la batidora o por la Thermomix.
- En una sartén se pone el aceite de oliva y se añade la cebolla cortada pequeña, así no tarda en hacerse y los ajos picados.
- Se deja unos 10 minutos aproximadamente pochándose a fuego lento.
- Añadimos la harina y mezclamos bien. Dejamos que cueza un poco la harina durante 3 o 4 minutos. Remover para que no salgan grumos.
- Ahora ponemos el pimentón el dulce y el picante, aquí el picante al gusto de cada uno.
- Mezclamos bien y dejamos un minuto y añadimos el caldo para aligerar la salsa y que se vayan mezclando bien los sabores. Aquí le daremos el espesor que más nos guste.
- Retiramos del fuego y lo ponemos en un vaso y batimos bien. No debe quedar nada que se note, tiene que ser una salsa muy ligada.
- Esta salsa se suele servir en botellitas de cristal, nos durará en el frigorífico sin problema unos dos días.
Pues nada más, espero que si os gustan os lancéis a hacer esta salsa tan madrileña y tan rica. Hay que acertar con el tipo de patata, son fundamentales para esta receta, pedid en la frutería unas que sean buenas para freír. Además es un plato muy económico, hay que aprovecharse de esto.
Sed felices y probad hacer cosas sana y ricas.



