Como sabéis acabo de cumplir siete años escribiendo en este blog sencillo del día a día de mi cocina, al principio como imagino os pasaría a muchos de vosotros, no sabías bien por dónde empezar a escribir y sobre todo qué ibas a contar, siempre he leído que una de las peores cosas de las personas que estamos detrás de un blog (o de una hoja en blanco) es comenzar a escribir; escribir sobre blanco o empezar a dibujar sobre blanco, proyectar desde cero, ese problema nunca lo vi demasiado preocupante (una inconsciente). A mí no me suele pasar con mucha frecuencia porque escribo mucho y desde siempre y voy atando de una primera idea hasta dejar volar mi memoria, solo la memoria para no hacer ideología del "cuento". Me acabo de acordar acerca de escribir y os comparto un enlace a un blog de una amiga que me pidió que escribiera algo sobre cómo "aprendí a leer" y que así se llama su blog; cuento mi amor por la literatura y las lenguas, un poco todo lo relacionado con aprender a leer y mis recuerdos y experiencias con los libros.
Hay veces que la vida nos explota para bien, quiero decir; que hay explosiones que destruyen y otras que nos abren el camino y nos dejan ver más allá, que nos hacen más “exploradores”, más generosos con lo que tenemos por delante, nos hacen más humanos; menos intransigentes. Las cosas no son como queremos ni como las vemos, ni tan siquiera como nos han educado, no importa, lo importante es quererse o presentir quererse. No podemos obligar a nadie a hacer lo que queramos nosotros, no somos el “ombligo del mundo”, lo que pasa también a menudo es que tardamos mucho en saberlo y sobre todo en gestionarlo y asumirlo. Lo malo es siempre malo, para un pequeñito y para nosotros los mayores. Siempre he creído que lo que nos enseñaban en los colegios (el mío americano y luego uno francés, con bases culturales completamente diferentes) no podía ser del todo cierto. La vida me colocó, me enseñó, agradezco a la vida esa enseñanza. Se lo agradezco sinceramente. Aprendí y me queda mucho más y, por eso le doy las gracias a mi blog y a todas las personas que pertenecen a mi vida tanto a la privada como a la digital por esta enseñanza; yo no tendría esta alegría, esa fortuna de vivir con esta emoción de compartir, invitar, pensar, cocinar, comprar, contar, escribir, fotografiar, editar y disfrutar con lo que hago en estas páginas virtuales. Haber conocido a tanta gente valiosa (la otra también me sirvió), los que se aprovechan, los que nos copian nuestras recetas, los inaguantables... los espantosos, irrespetuosos, los mediocres, los gordos de soberbia de este mundo que comparto con muchos compañeros de otros blogs y que es un tema de conversación recurrente entre nosotros; eso malo lo tengo olvidado, vamos, no olvidado, pero por lo menos lo miro sin acritud. De los malos, ni acordarse, allá ellos con sus historias. Yo sigo con valor, sobre todo por mí. Cuando uno sabe cuál es su camino y si lo sigue honestamente, poco a poco y sin pretensión, sin demasiada ambición, solo con algo de sentimiento e intuición, compensa, siempre compensa y casi siempre me he fiado de mí, aunque mil veces me haya equivocado y lo siga haciendo, pero así es la vida; confundiéndome con esperanza de no hacerlo muchas veces más, defendiendo siempre en lo que creo, sin soberbia y con determinación. Yo ya lo sé; sé las consecuencias, siempre pasa, no me pillará nunca desprevenida la controversia y eso es bueno, hace que nuestras neuronas se activen, por lo menos las mías. En fin, hoy después de siete años con mi blog, mi amigo y mi compañero de vaivenes; muchas veces también mi paño de lagrimas, ya me tocaba agradecérselo y por supuesto también a todos vosotros. Una catarsis. Sois un amor.
Ya rellenos antes de hornearlos
Cortados todos los pies de los champiñones listos para unirlos con la cebolla pochada
Preparando la farsa con cebolla, langostinos cortados pequeños y brandy de Jerez
Ingredientes (6 Unidades)
Champiñones grandes
2 Cebollas medianas o una grande
9 Langostinos
2 Cucharadas de brandy de Jerez (En mi caso, Conde de Osborne)
3 Cucharadas de Aceite de oliva virgen extra
(2 para pochar la cebolla y una más para hacer a la plancha los langostinos)
Sal y pimienta
Preparación
- Se limpian los champiñones y si se tienen que mojar hay que secarlos bien con papel de cocina.
- Los pies de cada champiñón es mejor retirarlo con la mano dando un pequeño tirón para que se rompa y luego con una puntilla (cuchillo muy pequeño) hacerle mayor hueco.
- Se les cortan los pies a los champiñones y se cortan pequeños para pocharlos después con la cebolla.
- Ponemos en una sartén dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y pochamos la cebolla cortada pequeña.
- Añadimos los pies de los champiñones.
- Cuando se hayan pochado y perdido el líquido, se añade el brandy.
- Dejamos que evapore el alcohol.
- Añadimos los cuerpos de tres langostinos (o cuatro) cortados pequeños y dejamos que se cocinen unos tres minutos revolviendo bien con la cebolla.
- Retiramos del fuego.
- Rellenamos los champiñones y los horneamos posteriormente durante unos 15 minutos a 180 grados.
- Mientras están los champiñones en el horno y casi al final del horneado hacemos a la plancha los langostinos con una cucharada no muy llena de aceite de oliva virgen extra hasta que estén listos a nuestro gusto.
- Añadimos sal y colocamos el langostino encima de cada uno de los champiñones.
- Servimos muy caliente.
Sed felices y probad hacer cosas sana y ricas. Espero que os guste la receta, a nosotros nos encantó.





