La cocina italiana tiene muchas recetas con alcachofas como las famosas que hacen en Roma, las cuecen de pie, luego las escurren y las aplastan sobre la parrilla, deliciosas, de hecho se venden allí las ollas estrechas y altas para este menester. En fin, hay que aprovechar las verduras mientras podamos, entre la poca lluvia y todo lo demás, las cosas se están poniendo muy feas como para tirar comida.
Con pocos ingredientes podemos hacer esta receta que nos sirve para un segundo plato perfectamente. Muy sencillo, la única pega es limpiar las alcachofas, pero bueno, con paciencia, guantes de goma finos (para que no se nos pongan las manos negras) y un buen cuchillo tenemos hecho casi lo más pesado.
La pasta de lasaña que he utilizado es de láminas grandes precocidas, con lo cual poniéndolas en remojo las tenemos listas en quince minutos. Mientras preparamos el relleno, remojamos la pasta. Calculamos que tres o cuatro láminas cubran toda la superficie de nuestra fuente y multiplicar por las capas que haremos dependiendo la cantidad de relleno. Os lo digo porque si nos quedamos cortos hay que volver a esperar otros quince minutos,
seguid las indicaciones del fabricante, estas eran de la marca Gallo y requerían quince minutos en agua caliente (o templada).
Yo sigo siempre la premisa italiana en cuanto a las capas. Lo primero es poner salsa de tomate en la parte inferior de la bandeja y un poco de salsa besamel. Esto impide que la paste se pegue en la base. Pues nada, voy a ello porque me enrollo.
Ingredientes
1,500 gramos de alcachofas frescas
3 cucharadas de Aceite de oliva virgen extra
250 gramos de tomate frito casero (o industrial de confianza)
1 Cebolleta
1 Puerro grande
1 Diente de ajo
Sal
Pimienta negra
12 Láminas de lasaña precocidas
Salsa besamel
1 litro de leche
100 gramos de harina todo uso
50 gramos de Mantequilla
Una pizca de nuez moscada
Sal y pimienta al gusto
Preparación
- Lo primero es poner en una sartén honda, las 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y echamos el puerro y la cebolleta cortados pequeños para que se vayan rehogando a fuego bajo.
- Quitamos las hojas exteriores de las alcachofas y dejamos solo el interior. Las vamos poniendo en un recipiente con agua y unas gotas de limón, es casi inevitable que se pongan algo enegrecidas.
- Ponemos las placas de pasta en un recipiente con agua caliente, deben quedar estiradas, lo mejor es un recipiente rectangular.
- Cortamos las alcachofas en finas tiras a rodajas.
- Unimos estas alcachofas con el puerro y la cebolleta ya previamente rehogadas.
- Removemos bien y añadimos media copa de vino blanco seco.
- Cuando evapore el alcohol, agregamos un poco de agua, como un cuarto de vaso, muy poca. Tapamos la sartén y se dejamos hacer las alcachofas unos 10 minutos.
- Vamos preparando en estos 10 minutos, la salsa besamel.
- Ponemos la mantequilla y añadimos la harina, removemos y dejamos cocinar un poco. Agregamos la leche caliente o templada para que no haga grumos. No dejamos de remover, ponemos sal y pimienta y la pizca de nuez moscada.
- Escurrimos las placas de lasaña.
- Ponemos sobre la fuente la salsa besamel (poca) y unas dos cucharadas de tomate frito y encima de esto comenzamos a poner las placas de pasta.
- Rellenamos con las alcachofas.
- Ponemos más salsa besamel por encima y un poco de tomate frito.
- Otra capa de placas de lasaña y repetimos hasta acabar con el relleno siendo la última capa la pasta y la salsa besamel.
- Al que pueda y le guste el queso se le puede poner una buena capa de queso rallado (Parmesano o el Grana Padano).
- Va a horno caliente a 180 grados arriba y abajo.
- Cuando esté dorado lo retiramos y servimos caliente.
Sed felices y probad hacer cosas sanas con verduras y pasta y, en un ratito tenemos lista la comida.
