Lo normal es que cuando hacemos una receta nueva nos sobre alguno de sus ingredientes, sobre todo, porque normalmente no hay manera de poder comprar dos remolachas, no, tienes que comprar el paquete entero, las que a ellos les haya dado la real gana meter en ese paquete, a no ser que una persona que esté por ahí en el supermercado y que no conoces de nada quiera compartir el paquete contigo, cosa bastante improbable. Así que en la receta del bizcocho húmedo de chocolate y remolacha del chef portugués Henrique Sá Pessoa, con una estrella Michelin y que os dejo aquí el enlace de este bizcocho, en la que me sobraron dos remolachas, dos enteras, había que hacer algo y rápido, vamos, estar lista para preparar una receta sencilla, rica y económica, encima si te sale como esta que tiene hasta el color precioso ya ni os cuento. Todo un éxito de ensalada. Ese día aproveché para ponerla en un almuerzo que tenía en mi casa, de primero serví un salmorejo y después esta copa de ensalada, luego un simple arroz con pollo, que ese día tuve la suerte que salió divino, vamos, de esos que salen con el arroz suelto como si fuese un arroz en paella. Esas cosas no siempre suceden, cuanto más cocinas, menos sabes, pues te das cuenta, que lo que sale mal es tu culpa y lo que sale perfecto es porque has tenido algo de suerte y oficio, mucho oficio (años). Muchas veces voy a restaurantes consolidados, conocidos y ves unas meteduras de pata, que piensas, eso yo no lo haría y no soy profesional; pero también es verdad que tú en tu casa haces tres, cuatro o seis y ellos, mil. Lo peor es el camarero que te explica el motivo de porqué en la cocina ha salido así de mal, entonces ya ahí dices: "No, muchas gracias, pero no me explique nada, da igual, le agradezco su explicación pero no me hace falta, yo ya sé el motivo". Así que por la Ley de Murphy, tienen más posibilidades de errar y es en parte normal. Tengo una relación amor-odio con Murphy. Hace unos días cambiando el diseño de una carta de restaurante, tenía que cambiar la tipografía e intentar que cupiese en el mismo espacio e increíblemente salió todo perfecto, era el tipo de letra y el punto (tamaño) justo y perfecto para que no se descuadrara excesivamente, cuando lo importo para que fuese directo a imprenta no hubo tampoco ningún problema y comento: "Todo ha salido bien, Murphy estaba pendiente de otro haciéndole alguna faena y de nosotros no se había dado cuenta que estábamos en una situación crítica, raro; pero no se ha enterado". En fin, esas cosas.
Bueno, vamos allá con la receta de las dos remolachas sobrantes y que no puede compartir con ningún otro cliente del supermercado y os digo el resto de frutas para hacerla. Más que una receta es una sugerencia, pues es realmente muy sencilla y perfecta para quedar bien sin apenas saber cocinar, para novatos "atrevidos".
Ingredientes
2 Remolachas cocidas
4 Piña natural o en almíbar (Rodajas)
1 Manzana (si es un poco ácida mejor)
1 o 2 cucharadita de vinagre de manzana
Sal fina
Unas nueces
Mayonesa light
Preparación
- La remolacha cocida se corta en cubos pequeños
- Las rodajas de piña del mismo tamaño que la remolacha
- La manzana la pelamos y hacemos cuartos y cortamos en cuadraditos o en láminas.
- La mayonesa light se licúa con un poco del zumo de la piña
- Se mezcla hasta licuarla un poco más y se le echa unas gotas del líquido de la remolacha para que se tiña de este color fucsia precioso.
- Antes de poner la salsa se echa el vinagre y la sal, se mezcla y se añade la mayonesa ya teñida.
- Se agregan unas nueces por encima.
- Se pone en el frigorífico un rato para que esté un poco fría. Y listo.
Terminada esta ensalada tan rica y bonita,¿ o no? Espero que la podáis probar. Deliciosa y llena bastante, así que en una copa bonita o de estas de vermuth está genial.
Sed felices y probad hacer cosas sana y ricas.