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domingo, 5 de junio de 2016

Copa de Fresas con Chocolate rellenas de Mascarpone

Una copa muy sugerente sobre todo para los golosos. Estas fresas se hacen en un ratito de nada. Van rellenas de queso mascarpone y nata sobre una base de sobao pasiego cortado en una fina lámina y bañada con vino Pedro Ximénez y para rematar la faena, unas avellanas trituradas por encima. Una delicia, no solo la combinación sino también todo por separado... Vamos allá que no tiene ningún secreto.
fresas-rellenas-de-queso-mascarpone-nata 
Lo primero comprar unas buenas fresas grandecitas o fresones grandes que suele ser lo habitual que encontremos en nuestros mercados ahora en este tiempo, ya que estas van rellenas y bañadas en el chocolate derretido y colocadas encima de una lámina de sobao pasiego (os dejo la receta) por si también los queréis hacer y no los encontráis en vuestras tiendas habituales, para los que no hayáis oído hablar de estos dulces de bizcocho os diré que son una maravilla típica de Cantabria cuya capital es la preciosa Santander. Los hice hace poco y es un bizcocho pequeño que no se parece a ningún otro. Está increíble de rico este bizcocho tan típico y tan tradicional. 

Ahora en muchas buenas tiendas de alimentación se encuentran de marcas reconocidas, aunque hay otras marcas que son terribles de malos. No te pueden vender 6 sobaos pequeños a 1 euro es imposible a todas luces. Eso no son sobaos aunque los llamen de esta manera ya que es un bizcocho caro por la cantidad de huevo y mantequilla de primera calidad que contienen como ingredientes principales. Así que ojo al comprarlos. Los mejores envueltos en papel con una cuerda a modo de packaging tradicional en paquetes de 6 unidades con un precio aproximado de entre 6 y 8 euros el paquete.
fresas-rellenas-de-mascarpone-con-avellanas 
Se rellenan a último momento ya que se bajaría la nata con el queso Mascarpone (queso crema del Norte de Italia de la zona de la Lombardía), pero el resto se puede dejar preparado a la espera de rellenar las fresas y colocarlas en la copa y ponerle las avellanas o frutos secos triturados por encima.

1 o 2 Láminas de sobao pasiego (o bizcocho sencillo)
Fresas o fresones 
Nata montada (Crema de leche)
Queso Mascarpone
Avellanas trituradas
Chocolate negro o blanco para fundir
2 cucharaditas de vino dulce de uva "Pedro Ximénez" (Tipo de uva dulce)
Se corta el sobao pasiego o el bizcocho muy fino y se coloca en el fondo de la copa. Se añade el vino dulce y se deja que empape bien. 

Las fresas o fresones se vacían con un vaciador de los que sirven para verduras, los que hacen bolitas.

Se diluye el chocolate al baño maría dentro de un recipiente dentro de otro con agua caliente. Se sumergen (o se pincelan) las fresas hasta el nivel que más os guste y se colocan en un papel para que el chocolate vuelva a solidificar, mejor dentro del frigorífico.

Se mezcla el queso Mascarpone con la nata montada y se rellenan con manga pastelera.

Se trituran las avellanas y se espolvorea por encima la cantidad que nos parezca bien, está muy rico con avellana pero se podría poner cualquier fruto seco como por ejemplo pistachos, almendras, piñones...

Nada más. Fijaros lo fácil que es hacer este postre tan vistoso y rápido.

Ideal para servir en vasos individuales de estos chiquititos que tan de moda se han puesto en los aperitivos. Solo al final rellenar y espolvorear con avellanas. Si se prefiere se le puede poner también por encima un poco más de chocolate líquido. 

Listo nuestro sencillo y económico postre. 
Sed felices y disfrutad mucho cocinando.




domingo, 17 de marzo de 2013

Bagna Cauda Piamontesa (La Bagna Caòda di Piemonte)

Esta receta es de origen Piamontés. Era una receta de hortelanos de la zona. En el mundo de los agricultores no era considerado un plato pobre del día a día,  sino que era el de la fraternidad y el de la alegría, preparado para celebrar momentos en la vida colectiva de gozo, como por ejemplo el final de la vendimia. Se acompaña con verduras frescas o cocidas. Como un "dip".

Las anchoas, la pasta de ajo, la mantequilla y el aceite de Oliva Virgen Extra ya preparándose...



12 Anchoas
12 Dientes de ajo
1/2 litro de Aceite de Oliva Virgen
200 gramos de mantequilla

Para acompañar, verduras crudas o cocidas
Huevos duros o  rodajas de polenta


La preparación de esta salsa a base de ajo, aceite y anchoas, tiene una regla precisa, para no cambiar la receta de los antiguos hombres de las viñas.

Antes de todo, las anchoas se deben lavar en agua y secarse bien.

El ajo - verdadero alma de este plato-, debe tener unos 2 o 3 dientes de ajo por persona, no hervirlos ni en agua ni en leche, solo se les debe quitar el germen interior de color verde, cortarlo en láminas finas, dejarlos una hora en un recipiente con agua fría.

El aceite debe ser Virgen Extra de Oliva, necesitaremos no menos de medio vaso por persona.

La cocción -y este es el punto decisivo para una Bagna cauda, sana y digerible- debe ser breve y teniéndola siempre a fuego bajo: en una olla baja y honda, de barro a ser posible, se ponen los ajos y el trozo de mantequilla. 

Mezclar todo con una cuchara de madera con cuidado que no tome color el ajo, cocer por espacio de media hora removiendo. El ajo se debe convertir en una crema homogénea blanda, blanca y tierna. En este punto se añade el resto del aceite y las anchoas, se hace cocer la salsa a fuego lento, hasta que las anchoas se deshagan por completo y hasta crear con las anchoas y el ajo, una crema de color marrón claro.

La "Bagna Cauda" está lista. Debe ser consumida caliente y recién hecha.

Italiano

Nel mondo contadino questo non è considerato un piatto povero della quotidianità: è quello della fraternità e dell'allegria, preparato per celebrare momenti di vita collettiva gioiosi, come ad esempio il termine della vendemmia.

Ingredienti

12 acciughe “rosse di Spagna”
12 spicchi d’aglio
1/2 litro d’olio extravergine d’oliva
200 grammi di burro

Verdure (sia crude che lesse)
Uuova e fette di polenta


La preparazione di questo intingolo a base di aglio, olio e acciughe ha regole precise, per non travisare la ricetta degli antichi vignaioli.

Innanzitutto le acciughe devono essere “rosse di Spagna”, stagionate almeno un anno, appena tolte dalla salatura, pulite, lavate in acqua, ben asciugate.

L'aglio – vera “anima” del piatto – deve essere presente in misura di 2-3 spicchi a persona, non bolliti né nell'acqua né nel latte, soltanto liberati dal germoglio, tagliati a fettine sottili, lasciati qualche ora in una zuppiera di acqua fredda.

L'olio deve essere extravergine di oliva e ne occorre non meno di mezzo bicchiere per
persona.

La cottura – e questo è il punto decisivo per una bagna caòda  buona, sana e digeribile –
deve essere breve e tenuta sempre a calore basso: in un tegame grande di terraglia bisogna mettere tutto l’aglio affettato e asciugato, con un mestolino soltanto di olio e un bel pezzo di burro.

Bisogna cuocerlo a fuoco lento per almeno mezz'ora, sempre rimescolando l'aglio con un
cucchiaio di legno, badando bene che non scurisca; le fettine d'aglio devono ammorbidirsi e sciogliersi formando una crema omogenea bianca e soffice. A questo punto bisogna aggiungere tutto l'olio e le acciughe, e far cuocere l'intingolo a basso calore solo quel tanto che basta a far liquefare le acciughe, per creare con l’aglio un’odorosa crema marrone chiaro.

La bagna caòda è pronta e deve essere tassativamente consumata molto calda, appena
preparata.

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