Esta receta se parece a la de siempre, pero los ingredientes se utilizan de manera diferente a lo habitual. Muy sencillo de hacer y no requiere ser un gran chef para que salga de muerte de rico. En mi casa ya siempre los haré con esta receta. Nos encantó.
Bien, esta vez no me voy a enrollar nada. Quiero dejar este post listo para no tener a última hora las prisas habituales, como dice mi amiga y bloguera, Cuca, del blog Los dulces secretos de Cuca, (Entrad y veréis las risas con las cosas habituales y que cuenta que le pasan en su casa, sobre todo con sus niñas pequeñitas); su teoría es que si no cumplimos con nosotras mismas publicando en nuestros blogs el día que decidimos hacerlo de la semana parece que no lo estamos haciendo bien y tengo que decir que también me tranquiliza como a ella dejar varias recetas en borradores para casos de emergencia que haberlos haylos sin duda, sobre todo para tener la tarea hecha, encima que es un hobby, por lo menos hacerlo medio bien y cumplir con las fechas que nosotras nos hemos impuesto. En fin, digo que no me voy a enrollar y es exactamente lo que hago a la primera de cambio. Vamos a por la receta que es lo mejor.
En la imagen inferior se ve la preparación de la cebollas con el pimentón dulce, yemas de huevo y pan frito (o tostado).
750 gramos de garbanzos (los míos congelados)
2 Cebollas medianas o una grande
2 Dientes de ajo
1 cucharada rasa de pimentón dulce de la Vera
500 gramos de bacalao en salazón o desalado
2 Rodajas de pan
3 Huevos duros
(Dos yemas para añadir al guiso y otro opcional para acompañar una vez servido)
Sal
(Antes hay que asegurarse que el bacalao no lo haya salado en exceso)
3 cucharadas de Aceite de oliva virgen extra
Preparación
- Se pone una olla con agua y se calienta y se añaden los garbanzos, el agua debe cubrirlos. Yo últimamente los utilizo congelados que no requieren remojado previo, y me resulta mucho más cómodo.
- En una sartén se ponen dos cucharadas llenas de aceite de oliva y cuando esté caliente se echan los dientes de ajo laminados y una vez dorados se añaden también las cebollas cortadas pequeñas y finas.
- Una vez que las cebollas estén casi confitadas (sin azúcar) se retira la sartén del fuego.
- Se añade el pimentón dulce (ya apartado para que no se queme). Removemos.
- En una sartén pequeña con una cucharada de aceite de oliva virgen extra freímos las rodajas de pan o las tostamos (si lo preferimos) hasta que queden doradas. Yo las freí.
- Machacamos el pan frito o tostado y mezclamos bien.
- Ponemos a cocer los huevos a cocer en agua caliente y los dejamos unos 10 minutos.
- Añadimos las dos yemas de los huevos duros, primero una, mezclamos y después la otra yema.
- Cuando esté listo lo agregamos a la olla en la que están cociendo los garbanzos.
- Removemos bien y dejamos que se ablanden los garbanzos. Los míos al ser congelados se hicieron en media hora aproximadamente en olla presión.
- Una vez estén hechos y blandos los garbanzos se agrega el bacalao y se deja unos 5 minutos más con la olla abierta para que vaya reduciendo el líquido.
- Añadimos las hojas de espinacas y dejamos otros 10 minutos más.
- No se añade sal hasta asegurarnos que no nos ha quedado salado por el bacalao.
- Probamos y rectificamos la sal.
- Se deja reposar una media hora aproximadamente.
- Se sirve y opcionalmente en cada plato se le puede poner medio huevo duro cortado en dos.
- Debe quedar algo espeso y casi sin líquido, lo justo.
Nota: Nunca se añade agua fría a los garbanzos ya que quedarían duros al cortar la cocción. Siempre hay que ponerla caliente, solo elegir un vaso grande de agua y calentar en el microondas. Así nos quedarán de lujo estos garbanzos.
Sed felices y cocinad mucho que es siempre un placer cuando nos sentamos en la mesa y veamos el resultado de haber estado un rato en nuestras cocinas.








